Martes 13 (Friday 13th) Nota de 1990 sobre saga y VHS

Nota de 1990 de la revista Video para Ud. sobre la saga de Martes 13, con motivo del estreno de Martes 13 parte VIII

De movida usted dirá: -¡¿Ocho, Marres 13 OCHO?! Le parecerá exagerado, abusivo, innecesario. Quizás lo sea. ¿Pero usted acaso critica que haya tantos locales de Mc Donalds o Pumper? ¿Cree incorrecto lucrar con algo que da buenos dividendos? ¿Es pecado que Badía tenga más de un programa? La secuelización, el número romano siguiendo al título no es condición suficiente y necesaria para indicar lo malo de un producto. Hay veces que la repetición va más allá del hecho artístico y pasa a ser un fenómeno social. Estos argumentos son los que expele, no muy convencido, Sean S. Cunningnam, director y productor de Martes 13 (Contracuadro), el creador de la chispa que inició la explosión. En un comienzo su idea había sido la de plantear una historia a lo Psicosis, pero con un asesino de adolescentes. Como en muchas de estas producciones de bajo presupuesto, la intención era asustar un poco al espectador mientras se los deleita con chicos musculosos y chicas livianitas de ropa que se zarandean por ahí. En los amaneceres del proyecto, Cunningham lo vio como un medio para obtener reconocimiento. Este señor estaba interesado en desarrollar una campaña para su film anterior, Mann/s Orphans. Para marzo de 1979, Cunningham había comprobado que nadie tenía interés en su película (muy blanda, muy dulce), por lo que decidió hacer "la más aterradora película jamás hecha*. Tras descartar ubicaciones como un edificio, un parque de diversiones y una isla desierta, Cunningham y su guionista Víctor Miller ubican la historia en un campamento de verano. Las negociaciones fueron casi inmediatas a diferencia de Manny's Orphans, ya que Cunningham tenía más nombre en el área del horror por su éxito independiente junto a Wes Craven con La última casa de la izquierda, a mediados de los setenta. Para junio ya se habían reunido 500.000 dólares para un rodaje que comenzó el 4/9/79 en Blairstown,New Jersey. El estreno se preveía para el 13 de jumo del año siguiente.
Los efectos estuvieron a cargo de Tom Savini, de quien Cunningham había quedado muy impresionado tras ver su trabajo en Dawn of the Dead.
El argumento versaba sobre un grupo de chicos que van de campamento veraniego a Crystal Lake, un boscoso centro recreativo donde en 1957 ocurrió una tragedia. Según cuenta la leyenda, un martes 13 (no olviden que en el original es viernes 13), un niño, Jason Vorhees, murió ahogado en el lago. Los cuidadores no pudieron hacer nada, ya que en ese momento estaban haciendo el amor. A partir de este mito que se narra al comienzo sin mucha claridad, varios años después los asesinatos en serie se van sucediendo. En ningún momento se ve al asesino hasta el final, el cual es realmente imprevisto. Cuando todo vuelve a la normalidad, una última vuelta de tuerca a lo Carné, nos hace saltar como condenados, dejando abierta la puerta para una segunda parte que dependería del buen resultado de esta película.
En mayo de 1980, Paramount, la distribuidora que finalmente compró los derechos a Cunningham,para estrenar su film, lanza a nivel nacional Martes 13 (Friday the 13th), logrando un éxito apabullante. El iceberg había comenzado a asomar.

A matar que se acaba el mundo
Ni bien Cunningham vendió los derechos de Martes 13 a Paramount, el productor Frank Mancuso Jr. se encargó de seguir adelante con el proyecto. Si bien la primer película fue estrenada en mayo del '80, para el 25/10 de ese mismo año Martes 13 II (AVH) ya estaba terminada. Basada en los personajes creados por Victor Miller en el original, el guionista Ron Kurz imaginó a un Jason crecido de golpe que continúa la senda marcada por su progenitora (Moraleja: no basta con hacer los mandados para ser buenos hijos). Esta segunda parte fue dirigida por Steve Miner. productor asociado de Cunningham en la primera, que también dirigiera para el Cunningham productor, House.
Tras haber estrenado la secuela en 1981, Miner vuelve a las andadas con Martes 13 III (AVH) en tercera dimensión, un pastiche infernal, que copia exactamente a la segunda y que en video no tiene ni la gracia de ver salinos arponazos fuera de la pantalla. El guión de Martin Kitrosser y Carol Watson es de lo más pobre que pueda imaginarse (y perpretarse encima).
Y si bien las recaudaciones de la tercera no fueron tan buenas como las de las anteriores, Jason Vorhees y su máscara de hockey se habían transformado en iconos reconocidos popularmente. El premonitorio Sha-sha-sha-sha-shshsh era tan identificado como los violines de Psicosis. Mancuso (h) decidió darle una nueva oportunidad a nuestro boy-scout preferido.

Con más vida que J.R., Reagan y el Papa 
Para muchos, Jason es un ser ilógico, que mata por matar. Nada más alejado de la realidad. Jason mata a todos aquellos que la están pasando bien, como una venganza sobre gquellos tórtolos fornicadores que lo dejaron ahogarse, en venganza a aquella perra que mató a su pobre "madre querida". Jason es una especie de moralista a ultranza que opina que "hay que matar a todos esos licenciosos, pervertidos, y libertinos que andan haciendo porquerías por ahí". Y es por esta razón que los jóvenes acuden en masa a los cines, que disfrutan los asesinatos de Jason, porque saben que en el final uno de sus pares, un joven como ellos, vencerá al estúpido represor sexual. Aunque la censura, como el sexo, seguirán por siempre.
En 1984 nos llega Martes 13 IV: Capítulo final (AVH), en la que supuestamente un joven llamado Tommy acaba definitivamente con lavida de Jason. ¿Definitivamente?
Una vez más la buena taquilla, revive al personaje en Martes 13 V: Un nuevo comienzo (AVH), una horripilante muestra desinsentidos, de situaciones no resueltas, de gaffes y equivocaciones por doquier. Cualquiera que haya seguido la serie, se da cuenta de que es un Jason trucho, ya que le falta a su máscara de hockey el triangulito invertido rojo en el punto donde la frente se une con la nariz.
Y así como decimos que la quinta parte es abominable, la sexta es de lo mejor. Escrita y dirigida por Tom McLoughlin, Martes 13 VI: Jason vive (AVH) es realmente buena, entretenida, atemorizante y hasta con elucubrados golpes de efecto. Es en esta sexta parte donde Jason realiza sus asesinatos más originales y creativos. El Sha-sha-sha-sha-shshsh ya no sólo ayuda a ponernos nerviosos, sino que nos anticipa un festival de sangre sumamente valioso.
Vaya como anécdota que ese latiguillo antes de cada muerte, fue inventado por el compositor Manfredini al sintetizar unas palabras del Jason pequeño imitadas por su madre en la primera película. La mujer haciendo voz de infante dice: "Kill mamá!" Reproduciendo a distinta velocidad y dándole eco, Manfredini logra el fraseo Ki-ki-ki ma-ma-ma, que con el tiempo se deforma en el ya conocido Sha-sna-sha-sha-shshsh.
Tras una brillante sexta parte, no hubiera extrañado que Mancuso y asociados se despacharan con un bofe imbancable, aunque sorprenden gratamente con una medianamente entretenida Martes 13 VII: La nueva sangre (AVH), dirigida por John Cari Buch ler, hombre del meaio que desde las 5 venía encargándose de los efectos de maquillaje tras el alejamiento de Tom Savini en Martes 13 IV.
La nueva sangre, si bien no tiene la lucidez de Jason vive, su planteo de Jason versus Carrie, la hace por demás digerible.

¿Seguimos? ¡Si! ¿Paramos? ¡No!
Durante 1988, Mancuso Jr. había largado televisivamente Martes 13: La Serie, aunque nada tiene que ver con Jason. La premisa parte del punto en que dos primos reciben como herencia un negocio de antigüedades, al cual deciden rematar. Casi inmediatamente después de la subasta, se enteran que su tío había realizado un pacto con el diablo y que todos los objetos están endemoniados. Es por esto que deben recuperar todos los artefactos, no sólo los vendidos por ellos, sino también los vendidos por su tío. Esta serie creada por Larry B. Williams y Frank Mancuso Jr., ha sido cancelada recientemente a mitad de su tercera temporada. Los objetos y la paciencia de los espectadores parecen haberse terminado. Un poco más acá, el 4/8/89, se estrenó en Estados Unidos Martes 13 VIII: Jason va a Manhattan (AVH), escrita y dirigida por Robert Hedden, y marcando el hecho de que por primera vez alguien (Kane Hodaer) encarna nuevamente a Jason. Pesea lo que diga el subtítulo, la mayor parte de la película se desarrolla en un crucero que se dirige a N.Y. El film abrió
bien, pero se cayó enseguida, muy probablemente debido a que una semana más tarde se estrenó Pesadilla 5 (sin demasiado éxito tampoco), dividiéndose el público.
Ya que sólo en video tenemos la oportunidad de disfrutar esta octava entrega de las divertidas y sanguinolentas aventuras de Jason Vornees y su machete asesino, sólo les dicemos que no piensen en el fenómeno Martes l3, del cual hay en existencia remeras, máscaras, video-games, etcétera. Unicamente disfruten de una película de terror. Y si se llegan a acostar con alguien, no dejen que un Sha-sha-sha-sha-sha-snshsh les arruine la diversión.


rarovhs

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