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RaroVHS en el Clarín!

Cristian y sus VHS, el formato que cambió la forma de ver cine
22/07/11 - 03:48

Tiene más de 2.500 casetes originales en su colección. Muchos son piezas únicas.
Por Andrés Fevrier [también dueño del blog Cinematófilos]

EnlaceRecorrer el blog de Cristian Sema transporta a otra época, un tiempo lejano en el que Freddy Krueger provocaba pesadillas, Walter Hill filmaba una buena película por año y Kelly McGillis pintaba para estrella. Es como volver a pararse frente a los exhibidores de un videoclub para dejarse seducir por esas cajitas que muchas veces prometían desde la portada mucho más de lo que ofrecían luego, al presionar Play.

Como un arqueólogo de lo reciente, Cristian colecciona películas en VHS, el formato de video que a fines de los ‘70 cambió para siempre la manera de ver cine. En su monoambiente de Villa Crespo, donde una videocasetera convive con un LCD de 42”, una gran biblioteca no da abasto y las pilas de películas se elevan hasta el techo. Tiene más de 2.500 casetes con su empaque y arte de tapa original, que periódicamente escanea y publica en www.rarovhs.com.ar, blog que recibe 1.500 visitas diarias.

“Si quisiera podría tener 10 mil videos, pero trato de ser selectivo y no compro cualquier cosa”, explica. Los videoclubes, negocio en serio riesgo de extinción, son su principal yacimiento. También recibió algunas donaciones, y cada tanto compra en los sitios de subastas online. “Pero lo divertido de este hobbie –aclara– no está en ir directamente a pagar por una película, sino en la búsqueda”. Así viajó a Mar del Plata y Rosario, se recorrió en tren el Gran Buenos Aires y hasta volvió cargado de videos de unas vacaciones en Jujuy.

Cristian tiene 27 años, es empleado en una distribuidora de libros infantiles y cursó la carrera de crítico de cine en el Cievyc. El origen de su fascinación por los VHS se puede rastrear en la familia: su padre tuvo un videoclub en Caballito a fines de los ‘80. “Había fines de semana que me traían cuatro o cinco películas para ver. Me habrá quedado algo de esa época”, dice. Cuando el negocio cerró, a principios de los ‘90, se quedó con unas 30 películas. “Pero apareció el DVD y la posibilidad de bajar desde Internet. Parecía que todo se podía conseguir en formato digital, con mejor calidad. En ese momento no tenía conciencia de coleccionista y entonces tiré todo”, lamenta. En 2006, cuando comenzó a construir la colección que luce hoy, salió a recuperar aquellas películas perdidas. “Me costó bastante. Recién hace un mes pude reponer todo”. Las figuritas difíciles, que finalmente aparecieron, fueron dos pelis de miedo: El terror llama a su puerta (1986) y Zoltan, el mastín de Drácula (1978).

En su colección hay de todo y para todos los gustos, pero predominan las películas de terror y el cine nacional de los ‘80, que en general no volvió a editarse en otros formatos. Tanto es así que Carlos Olguin-Trelawny, director de A dos aguas (1988), le escribió a Cristian en búsqueda de una copia de su propio filme que ni en el INCAA había podido conseguir. “Estoy seguro de que la única copia que existe de algunas películas, un puñado tal vez, la tengo yo”, asegura Cristian. Otra parte importante de su colección está compuesta por el subgénero naziexplotation: desde las más conocidas Ilsa, la perra de la SS (1975) o Salon Kitty (1976, de Tinto Brass) hasta la más rara Perversiones de la Gestapo (1979). “Aún hoy están prohibidas en Alemania. No es un cine que me guste, pero tienen un valor de colección incalculable”, comenta.

En los ‘80 florecieron las editoras de video en Argentina y sus catálogos alcanzaron profundidades insospechadas. Casi toda la historia del cine, con sus altos y bajos, estuvo a disposición de una nueva y voraz forma de cinefilia. “Noté que muchas cosas que no se conseguían en DVD se habían editado en VHS en su momento”, explica Cristian. “Y empezó la curiosidad, las ganas de tener la edición argentina de esas películas, que tienen sus particularidades: desde el arte de tapa hasta errores en las fichas o sinopsis absurdas”, cuenta.

La colección no deja de crecer y ya trascendió el ámbito privado. Con sus videos Cristian programó dos ciclos en un espacio cultural de Recoleta donde, entre otras, proyectó Charly, días de sangre (1990), una berretada con Adrián Suar y Fabián Gianola. Además aportó imágenes para ilustrar el libro Pantalla Freak, de Alexis Puig (Fan Ediciones). Y está trabajando en una investigación sobre el mercado del video de los ‘80 y ‘90; la idea es publicar un libro que rescate el espíritu de aquella época, hoy olvidado por un progreso que, cuando está comandado por el mercado, suele ser impiadoso.

Página completa:

La nota en el diario digital:
http://www.clarin.com/sociedad/Cristian-VHS-formato-cambio-forma_0_521947997.html

Nota extendida [COMPLETA] en el blog del autor:
http://cinematofilos.com.ar/2011/07/cristian-y-su-coleccion-de-vhs-el.html

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